La mecánica de la distribución musical: cómo funciona, tipos de empresas distribuidoras + 35 principales distribuidoras

¿Qué es la distribución musical?

La distribución musical es tan antigua como la propia industria musical. Incluso cuando las editoriales de partituras dirigían el negocio, necesitaban a alguien que imprimiera las partituras y las llevara a las tiendas. Ese era (y sigue siendo) el papel de los distribuidores: llevar la música a las tiendas. Así de sencillo.

Sin embargo, aunque el papel fundamental de los distribuidores musicales se mantuvo igual durante más de un siglo, su forma de trabajar y sus modelos de negocio han sido objeto de cambios constantes. Esos cambios tuvieron un efecto masivo en la industria musical en su conjunto. Desde la «era del CD» anterior a 2000 hasta la «era del streaming» que disfrutamos (o sufrimos) hoy, seguimos usando el medio de distribución dominante para definir las etapas del desarrollo de la industria.

En 2001, la industria discográfica era casi exclusivamente «física». Diecisiete años después, las ventas físicas representaban menos de 1/4 de todos los ingresos discográficos globales, con esa cuota bajando al 10% en los mercados digitales más desarrollados. La regla no carece de excepciones: el mercado discográfico japonés, por ejemplo, sigue dominado por las ventas de CD. Aun así, en términos generales, la industria musical ha abrazado el entorno digital.
En consecuencia, la mayoría de los distribuidores musicales pasaron de ser gestores de cadenas de suministro a proveedores de infraestructura digital y administradores de derechos. Por eso, por claridad, dejaremos fuera de alcance (por ahora) el matiz de la distribución física y nos centraremos en el mercado digital.

¿Cómo funciona la distribución musical digital?

Hoy en día, hacer que una canción esté disponible para oyentes de todo el mundo es tan fácil como subir un archivo a internet. Entonces, ¿por qué sigue siendo necesario el intermediario de distribución? ¿No puede simplemente el artista «Hacerlo Él Mismo»? Pues no del todo. Los distribuidores siguen siendo una parte integral de la cadena discográfica, asumiendo tres roles fundamentales:

1. Distribuir lanzamientos a los DSP

Por supuesto, existen plataformas genuinamente «directas para artistas» como Bandcamp o SoundCloud. No requieren un distribuidor: crea la página del artista, sube tu música y listo. Sin embargo, son solo una fracción de la plétora de recursos de distribución digital, desde los servicios de streaming de Spotify, Apple Music, Deezer, Google Play Music, Pandora y Tidal hasta plataformas de redes sociales como Instagram, TikTok, Facebook y todo lo demás. En el entorno digital actual, un pipeline técnico bien engrasado es imprescindible para asegurarse de que el lanzamiento estará disponible para (1) todos tus oyentes, (2) en todas las plataformas, y (3) el día del lanzamiento.

De hecho, la mayoría de los DSP no permiten la carga directa de música, obligando al artista a pasar por distribuidores/agregadores. Incluso Spotify ha cerrado recientemente su programa de carga directa después de aproximadamente un año de prueba beta, afirmando que «la distribución musical está mejor gestionada por los socios». La realidad es que los DSP prefieren trabajar con distribuidores que directamente con los artistas para ahorrarse el dolor de cabeza de gestionar metadatos no estandarizados y la distribución de pagos.

Por supuesto, los artistas pueden (técnicamente) subir su música a iTunes ellos mismos. Sin embargo, incluso Apple sugiere que acudas a un distribuidor para garantizar que los metadatos del lanzamiento cumplen los requisitos de la plataforma. Ahora bien, algunas de las redes de distribución digital más amplias afirman abastecer a más de 600 tiendas online, y todos esos DSP diferentes probablemente tendrán distintos estándares de metadatos. Eso hace prácticamente imposible gestionar la distribución musical digital de forma manual.

2. Asignación de regalías

El segundo papel fundamental de un distribuidor es asignar las regalías correspondientes de vuelta a los titulares de derechos. A medida que el mercado musical se digitalizó, los sencillos acuerdos de «entrega un lote de CDs a la tienda y cobra» fueron sustituidos por un sistema de pagos flexible. En el mundo del streaming, el consumo y la compra de música son inseparables, y los titulares de derechos ganan dinero en el mismo momento en que el usuario hace clic en reproducir. El valor de esa reproducción depende de docenas de factores, así que los hemos cubierto en un artículo separado sobre cómo los servicios de streaming pagan a los artistas: consúltalo si quieres saber más.

En cualquier caso, el cálculo de regalías ya es complicado de por sí. Ahora imagina que Spotify, Amazon Music o Apple tuvieran que pagar esas regalías directamente a cada artista de la plataforma. Aunque lograran tener correctamente todos los metadatos y datos bancarios, los costes administrativos se dispararían. Además, los propios titulares de derechos no estarían muy entusiasmados con recibir su pago por separado de cada una de las plataformas digitales.

Así que los distribuidores llenan ese vacío, actuando como una planta clasificadora de regalías que fluyen desde los DSP a los titulares de derechos, asegurándose de que cada dólar de «máster» encuentre su camino de vuelta a la industria discográfica (mientras que las regalías de composición/edición pasan por un pipeline separado de CMOs, PROs y editores).

Esos son los dos roles fundamentales de los distribuidores: sacar la música del artista al mercado y trasladar las regalías de grabación de vuelta a los titulares de derechos. Sin embargo, eso no significa que todos los distribuidores se detengan ahí. Al contrario, la mayoría de los actores del mercado han ampliado su oferta mucho más allá de estos servicios básicos de agregación.

3. Estrategia de distribución y trade marketing

Retrospectiva a la era física. Un cliente entra en la tienda de discos y se encuentra con cientos de opciones. Los departamentos están organizados por géneros para ayudarle a orientarse, la sección de «selecciones del personal» ofrece una ecléctica mezcla de novedades, el expositor de punto de venta promociona el último lanzamiento taquillero y, finalmente, hay una estantería de posición preferente a la entrada de la tienda. Cada cliente que pase verá los discos de esa estantería. Trabajar con las tiendas de discos para conseguir ese espacio era una gran parte de la promoción artística en aquella época, generalmente denominado trade marketing.

Volviendo a la realidad, ya no tenemos tiendas de discos, pero el mismo principio de la colocación favorable sigue siendo válido. Una persona abre Spotify, navega a la sección de exploración, hace clic en «New Music Friday» y pulsa reproducir. La canción que suena es la canción número 1 de la semana y esta es la «estantería que cada cliente verá»: el equivalente del siglo XXI de la estantería de posición preferente en la tienda de discos. Ese lugar es el objetivo final de cualquier estrategia de distribución moderna.

Ahora bien, ¿cómo llegar allí? El streaming ha hecho mucho más centralizado el mercado musical fragmentado de las tiendas de discos. Un puñado de DSP domina el mercado digital, y, aunque algunos de los gigantes del streaming están poniendo sus algoritmos al frente como mediadores del descubrimiento musical en la plataforma, las playlists más populares y los «espacios destacados» siguen siendo seleccionados por el equipo editorial del servicio.

Así que, para conseguir ese deseado impulso de distribución, el artista necesita pasar por ellos. Sin embargo, el equipo editorial no puede hablar con miles de mánagers de artistas y sellos independientes cada semana, al igual que los servicios de streaming no pueden distribuir regalías directamente a los titulares de derechos. El alcance de su operación simplemente no lo permite. Hacer un pitch a los DSP para conseguir una colocación favorable en la plataforma es complicado incluso para los sellos independientes más grandes, simplemente porque carecen del volumen de catálogo necesario.

Spotify Premium Placement
Apple Music premium Placement

Aquí es donde entran los distribuidores. Como «representantes de volumen», están bien posicionados para negociar con el equipo editorial de streaming, por lo que la mayor parte del trabajo de trade marketing recae sobre sus hombros. El equipo del artista (ya sea un sello discográfico o una empresa de gestión) puede ser quien define la estrategia de distribución y el enfoque de playlists, pero el 90% de las veces es el distribuidor quien implementará esa estrategia en contacto directo con los DSP.

Prácticamente todas las empresas de distribución están involucradas en el trade marketing, pero el alcance de esa implicación puede ser muy diferente. Algunas proporcionarán a sus clientes un conjunto de herramientas de promoción y mejores prácticas sobre cómo hacer un pitch a los equipos editoriales; otras pondrán un equipo dedicado de pluggers de playlists detrás de tu lanzamiento y un representante para asesorarte sobre tu estrategia de distribución (si haces que valga su tiempo).

35 empresas de distribución musical: la lista completa

A continuación, desglosamos los cinco tipos distintos de empresas de distribución para destacar la estructura de la industria y las opciones disponibles para artistas y sellos discográficos. Sin embargo, antes de entrar en materia, aquí tienes una lista de 35 empresas de distribución divididas en esas cinco categorías para darte perspectiva. Son los actores que más impacto tienen en la industria: los que creemos que todo artista y profesional de la música debería conocer.

Aviso legal: en lo que respecta a la distribución, no existen soluciones objetivamente buenas o malas. Todas las empresas de la lista tienen algo que ofrecer: el mismo distribuidor puede ser perfecto para un artista y un pésimo servicio para otro. La cuestión es que no estamos recomendando a nadie. Cada carrera es única, y las necesidades del artista evolucionan a medida que asciende en el escalafón.

Distribuidoras majors (aparte de los departamentos de distribución internos en Universal, Sony y Warner):

Socios de distribución independientes:

Soluciones de distribución de marca blanca:

Plataformas de distribución abierta:

Servicios de distribución semi-sello:

5 tipos de empresas de distribución musical

Primero, aclaremos algo. «Distribuidor» no es un tipo específico de empresa: es un rol que puede ser internalizado por otras partes de la cadena discográfica. El ejemplo principal son los sellos majors:

1. Distribuidoras majors

Los majors son quizás los únicos actores del mercado discográfico que poseen un catálogo lo suficientemente grande como para negociar de igual a igual con los DSP prominentes y obtener acceso directo a sus equipos editoriales. Así que en realidad no necesitan socios de distribución: el departamento de distribución del sello gestiona el 99% del catálogo. De hecho, se podría argumentar que esta misma capacidad de distribuir música globalmente a través de acuerdos directos de licencia con los DSP es lo que convierte a un sello en un major en la actualidad.

Además, no se trata solo de distribuir su propio catálogo. Los majors también distribuyen una parte significativa de los independientes. Beggars Group es distribuido en EE. UU. por ADA de Warner Music, Fool\'s Gold y Mass Appeal por Caroline International de Universal, etc. Eso hace que la industria de la distribución sea aún más centrista en los majors que el negocio discográfico en su conjunto: actualmente, en el mercado estadounidense, el asombroso 85% de los ingresos digitales pasa por Universal, Sony o Warner (o empresas de distribución bajo su paraguas).

Aggregated distribution revenue share in the US, by the parent company, 2017

Cuota de ingresos de distribución agregada en EE. UU., por empresa matriz, 2017
Fuente: BuzzAngle Music 2017 U.S. Report

Esa enorme «cuota de catálogo» distribuida por los majors les hace enormemente poderosos en materia de trade marketing. La «vieja industria» está volviendo de alguna manera: los majors solían dominar el juego porque tenían las llaves de los medios; ahora, el volumen de su catálogo les da el apalancamiento necesario para negociar con gigantes como Spotify.

Para contrarrestar eso, tanto las plataformas digitales como los independientes intentan encontrar la manera de nivelar el campo de juego. La red de derechos digitales Merlin ha tenido un gran éxito mediando las relaciones entre sellos independientes, distribuidores no majors y DSP. Por el lado de los DSP, Spotify ha introducido recientemente una herramienta unificada para el envío de playlists, estandarizando el pitch de playlists entre sellos y artistas de todos los alcances.

Dicho esto, el sistema actual está lejos de ser perfecto. Debemos reconocer el hecho de que los sellos independientes no tienen el mismo acceso 1:1 al equipo editorial que los majors. En promedio, sigue siendo más fácil para los artistas ser visibles en las plataformas de streaming si están firmados con (o distribuidos por) un major.

2. Socios de distribución independientes

Sin embargo, los contratos con los majors (incluso los de solo distribución) no son para todos. Para los artistas independientes de primer nivel, existe otra opción. En cierto modo, son los equivalentes independientes de las distribuidoras afiliadas a los majors; o, mejor dicho, son distribuidoras de primer nivel que han logrado mantenerse independientes hasta ahora. Ha habido una tendencia continua de majors adquiriendo empresas de distribución independientes últimamente: The Orchard se convirtió en parte de Sony ya en 2015, y Universal compró INgrooves a principios de 2019.

Hoy, los principales actores que quedan en esta categoría son Believe Digital, Idol, Redeye Worldwide y el recientemente lanzado Ditto Plus (no confundir con la solución de plataforma abierta de Ditto). Stem y Symphonic Distribution también pueden incluirse aquí, aunque atienden a una audiencia de «nivel medio» en comparación con Believe o The Orchard.

Lo importante, sin embargo, es que para los socios de distribución, la agregación es un servicio secundario: su valor real está en el enfoque práctico de la promoción, el trade marketing y las estrategias de lanzamiento digital. Desde el momento en que firmas un contrato de distribución con una de estas empresas, dispones de un equipo de consultoría y pitch dedicado en contacto directo con el equipo editorial de los principales DSP.

Los contratos con socios de distribución dedicados, ya sea una empresa independiente o una filial de un major, siempre serán de porcentaje. Alineando sus intereses con el artista, los socios de distribución toman una participación en las regalías de grabación, que puede llegar hasta el 50%. Además, el distribuidor a menudo ofrecerá un anticipo al artista, recuperado por los flujos de caja futuros.

Las puertas de los socios de distribución están vigiladas: un sello/artista debe ser fichado por el distribuidor, demostrando que los flujos de caja potenciales valen los recursos del distribuidor. Podría argumentarse que los socios de distribución independientes son más accesibles que sus contrapartes afiliadas a los majors, pero en ambos casos, el artista emergente tendrá que demostrar que es una inversión que vale la pena.

3. Soluciones de distribución de marca blanca

Sin embargo, no todos los independientes buscan socios de distribución: algunos sellos independientes de primer nivel tienen un departamento de distribución interno totalmente desarrollado que solo carece de la infraestructura técnica. Para cubrir esa brecha, los sellos discográficos pueden recurrir a servicios de distribución de marca blanca como Consolidated Independent, Sonosuite y FUGA.

Las soluciones de marca blanca hacen una cosa sencilla. Proporcionan un pipeline técnico, centrándose en el papel administrativo del distribuidor: entregar audio y metadatos a los DSP y distribuir regalías a los titulares de derechos a escala, mientras que sus clientes mantienen el control completo sobre las estrategias de distribución y marketing al por menor.

Estas empresas a veces ni siquiera se posicionan como distribuidores, optando por algo como «proveedores de servicios de cadena de suministro digital» en su lugar. En consecuencia, su modelo de negocio apunta a sellos independientes de alto nivel con un catálogo y producción considerables u otros distribuidores que buscan un pipeline técnico, más que a alguien que quiere distribuir un puñado de canciones.

4. Plataformas de distribución abierta/agregadores

Finalmente, tenemos las plataformas de distribución abierta, dirigidas a la larga cola independiente de la industria musical. Estas son las marcas más visibles en el mercado de distribución. Aunque la cuota de ingresos que pasa por ellas no se acerca en absoluto al alcance de las distribuidoras majors, cualquier profesional/artista musical probablemente habrá oído hablar de TuneCore, CDBaby, DistroKid y Amuse (que también ofrece distribución semi-sello junto a su distribución abierta). Como resultado, el panorama de la distribución a menudo se reduce exclusivamente a esas plataformas de distribución, cuando, como puedes ver, es solo una fracción del mercado real. También notamos que Boost Collective es un nuevo actor emergente en la industria de la distribución musical. Boost Collective es más que un simple distribuidor musical: busca ser una plataforma todo en uno de desarrollo artístico de uso gratuito.

El modelo de negocio de las plataformas abiertas suele girar en torno a dos tipos de servicios. El primero es el paquete de agregación: accede a la plataforma, sube tu música y nosotros nos encargamos del resto, haciendo que tu lanzamiento esté disponible en cientos de DSP. Este es el servicio básico que ofrecen todas las plataformas de distribución online. Dependiendo del servicio, el distribuidor cobra una tarifa fija por canción/álbum, una suscripción anual recurrente o una comisión porcentual de hasta el 15%, o cualquier combinación de los tres.

El segundo paquete son los «servicios premium para artistas». Dependiendo de la empresa, eso puede significar paquetes de pitch a playlists, servicios de administración editorial, plugs de airplay, distribución física o cualquier cosa intermedia. La calidad de esos servicios (en su mayoría de promoción) para artistas probablemente no se acercará a lo que puede ofrecer, digamos, una asociación con Believe Digital. Sin embargo, esos servicios están disponibles para cualquiera con una canción y una tarjeta de crédito, por lo que pueden ser una inversión que vale la pena en las primeras etapas de la carrera del artista.

Al fin y al cabo, hay que admitir que la capacidad de las plataformas abiertas para representar adecuadamente a sus clientes en el campo del trade marketing es algo limitada. Quiero decir, se suben 40.000 canciones a Spotify diariamente, y la mayor parte pasa por las distribuidoras de plataforma abierta. Por supuesto, nadie conoce las cifras exactas, pero digamos que CDbaby, TuneCore o Ditto: cada una de ellas procesa miles de canciones cada día. Pues no importa el tamaño de tu equipo; no podrás proporcionar servicios de promoción personalizados a esta escala. Un buen distribuidor puede darle a tu música un impulso adicional si ve que el lanzamiento está funcionando bien, especialmente si gana comisión sobre las ventas, pero el nivel de atención e inversión no se acercará en absoluto al de los socios selectivos.

No me malinterpretes: las plataformas de distribución abierta se han ganado su lugar en la industria musical. La mayoría de las veces, el trato es una gran propuesta de valor. «Distribuye tu álbum en (casi) todos los DSP imaginables por 50 dólares y quédate con el 100% de las regalías»: eso no es de ninguna manera un mal trato. Sin embargo, debes ser consciente de que si optas por un contrato de distribución de tarifa fija, estás prácticamente solo si quieres que tu contenido destaque en los DSP.

5. Servicios de distribución semi-sello

Este último tipo de empresa de distribución es una especie relativamente nueva y escasa. Que tengamos conocimiento, dos empresas en el mercado podrían entrar en esa categoría: AWAL y Amuse. Aunque sus modelos de negocio son algo diferentes, ambas responden al cambio de la industria discográfica desde hacer discos hasta licenciar los lanzamientos existentes, algo que hemos cubierto en detalle en nuestra Mecánica de la industria discográfica.

La idea de la distribución semi-sello es sencilla: no necesitas un contrato discográfico para lanzar tu música (AWAL literalmente significa Artists Without A Label, artistas sin sello). Aun así necesitas un distribuidor, así que, llevemos tu música al mercado, y si gana tracción, ascendamos a un contrato de tipo sello discográfico. De alguna manera, los «servicios para artistas» de los distribuidores abiertos también son un movimiento en esa dirección de tipo sello, pero AWAL y Amuse lo llevan al siguiente nivel.

Al igual que las plataformas abiertas, AWAL y Amuse ofrecen un servicio básico de administración de distribución, simplemente sacando la música al mercado. Sin embargo, en cuanto el artista firma un contrato de distribución, la riqueza de datos de consumo recopilados en todos los DSP llega a manos del A&R de la empresa. Así que, si AWAL ve que el artista lo está haciendo bien, el contrato inicial puede escalarse a una asociación de distribución, o incluso a un contrato de licencia discográfica completo, incluyendo inversión escalada en relaciones públicas, publicidad digital, asociaciones de marca, etc.

Ese modelo de negocio está resultando bastante exitoso hasta ahora. Sin embargo, queda por ver si será viable a largo plazo, aunque en Soundcharts somos obviamente grandes defensores del valor de los datos en el negocio musical.

En mi opinión, AWAL y Amuse son solo los primeros indicios de un potencial cambio tectónico en el negocio discográfico. Como hemos expuesto en nuestra Mecánica de la grabación, los sellos se han alejado de la grabación, y los contratos de artista han sido sustituidos por acuerdos de licencia basados en el marketing. Los sellos ahora se centran casi exclusivamente en el marketing del lanzamiento, y es difícil para los independientes expandirse hacia la distribución y tomarla, a menos que tengan relaciones especiales con la comunidad editorial de streaming.

Los servicios de distribución musical, sin embargo, pueden expandirse fácilmente al espacio del sello, y AWAL y Amuse son una prueba viviente de ello. Lo que me hace preguntarme si dentro de 10 años los servicios de promoción de distribución serán la función principal de la industria discográfica.

Soundcharts Team

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